Alternate Text

¿La riqueza es perversa?

¿La riqueza es perversa?

La-riqueza-es-perversa

Mis asesores me aseguran que “defender a los millonarios es impopular y políticamente incorrecto”. Simplemente no les gusta que publique este tipo de entradas en mi blog. Pero yo insisto que esto no es un ejercicio de relaciones públicas. No se trata de defender a los millonarios, o a los billonarios, en una lucha de clases sin sentido, esto va mucho más allá: se trata del futuro que queremos.

En América Latina prevalecen construcciones mentales que se levantan como obstáculos terribles en nuestro camino al desarrollo económico. Por ello, desde mi perspectiva, se trata de perseverar en un indispensable Cambio Cultural que destierre para siempre estas ideas nefastas que se han propagado por siglos, envenenando la mentalidad del latinoamericano. Mi compromiso personal es hacer todo lo que esté a mi alcance para lograrlo y si eso requiere publicar artículos y “entradas incómodas”, pues que así sea.

Veo que algunas personas y organizaciones buscan impulsar la idea de que “la riqueza es perversa”, cuando lo realmente inaceptable es la pobreza. Por ejemplo, recientemente encontré una nota con el siguiente encabezado: “Cuatro empresarios dueños del 9% del PIB”. En esa nota tendenciosa, basada en “información” de Oxfam, de nueva cuenta se ataca a un grupo de empresarios exitosos porque se “beneficiaron de la privatización de bienes públicos”, lo cual de entrada es un sinsentido.

Esta afirmación carece de lógica por muchas razones, pero principalmente porque los bienes que se privatizaron en los 90s, no sólo en México, sino en todo el mundo, no fueron bienes públicos en el sentido económico del término, sino recursos de naturaleza empresarial que generan mucho más valor en manos de la iniciativa privada. Gracias a estas privatizaciones, muchos gobiernos lograron sanear sus finanzas e impulsar la economía –y México no fue la excepción.

El estudio de esta ONG muestra una serie de fallas metodológicas, para empezar: no distingue apropiadamente entre bienes públicos, en el sentido económico, y bienes privados que en manos del gobierno naturalmente pierden valor. El estudio también confunde valor de mercado con riqueza, flujos con saldos y desigualdad con pobreza. Una de sus fallas más notables es que no considera que es muy distinto concentrar riqueza que generar riqueza, esto último un efecto deseable que es producto directo de la actividad empresarial.

Para ilustrar lo tendencioso de la nota, consideremos que menciona a dos empresarios mineros, pero olvida comentar que el precio de las acciones de sus empresas se encuentra en niveles mínimos en casi una década ante el desplome en los precios de las materias primas a nivel mundial.

Éstos y otros hombres de negocio de todo el mundo han resentido un deterioro brutal en la rentabilidad de sus operaciones, sin costo alguno para el erario público, precisamente porque están preparados para enfrentar este tipo de riesgos: si no fuera así, no serían empresarios exitosos.  Me pregunto si las compañías en manos del gobierno pueden hoy decir lo mismo —en pleno siglo XXI, algunas se siguen capitalizando con nuestros impuestos.

En la nota también me mencionan como “beneficiario de la privatización”, pero omiten aclarar que la rentabilidad de las operaciones de TV Azteca se ha visto erosionada por cambios muy profundos en la industria de medios a nivel mundial. También olvidan mencionar que en manos del gobierno, TV Azteca era una empresa que registraba enormes pérdidas financieras.

Obviamente, si TV Azteca siguiera en manos del gobierno hace muchos años hubiera quebrado –simplemente recordemos que cuando esta empresa era paraestatal tenía prácticamente nula audiencia, pocos anunciantes y escasos ingresos, sin mencionar que el director general fue reemplazado en promedio una vez al año. Hoy en cambio TV Azteca tiene una dirección firme y reacciona ágilmente ante cambios profundos y no siempre favorables en la industria donde opera.

Otro gran error de la metodología del estudio aludido es que confunde el valor de mercado de una empresa con sus ingresos, dos conceptos distintos: mientras que el primero mide lo que los inversionistas están dispuestos a pagar por una empresa en un momento dado, los ingresos son una variable que carece de significado si no se le restan los costos y los gastos para determinar un flujo.

El encabezado de la nota también es tendencioso, porque controlar acciones de un grupo empresarial es muy distinto a “ser dueño de X” porcentaje del PIB. Si mis recursos los mantengo en forma de acciones en empresas productivas, ¿quiere decir que puedo liquidarlas totalmente a valor de mercado? Obviamente no porque si salgo a vender todas mis acciones, es muy probable que su valor de mercado se colapse.

¿Queremos terminar con los ricos o con la pobreza?

Hace dos meses comenté, en una de las entradas más leídas, sobre este maniqueísmo terrible que ataca a la riqueza y exalta la pobreza, cuando deberíamos estar haciendo exactamente lo contrario. Al respecto, también compartí este video de Margaret Thatcher que no tiene desperdicio.

Simplemente consideremos la historia de los últimos cien años: en la extinta Unión Soviética, Corea del Norte, Cuba y más recientemente en Venezuela, se ha visto que atacar a los empresarios, lejos de eliminar la pobreza, hunde a las economías en el atraso y subdesarrollo más terribles —porque aunque sus recursos materiales son confiscados, las familias empresariales simplemente llevan su capital humano, que es más valioso que el monetario, a otros países. Esto es justo lo que hoy está pasando en Brasil y hasta hace poco en Argentina y Francia. La pérdida de empresarios de un país es naturalmente la ganancia de otros.

Propagar este confuso ideario anti-empresarial probablemente pretende conducir a los países al socialismo, que es una forma de gobierno que destruye nuestra libertad y nos hunde en la miseria.

Finalmente, debemos considerar que los empresarios constituyen un recurso sumamente valioso por múltiples razones; entre ellas tenemos que: (1) toman riesgos que nadie está dispuesto –o preparado—para asumir; (2) acumulan y multiplican el capital necesario para enfrentar estos riesgos; (3)  resuelven problemas de manera creativa e innovadora; (4) ofrecen productos y servicios que el gobierno es incapaz de ofrecer de manera eficiente, aceptable y oportuna; (5) crean millones de empleos; (6) pagan impuestos y (7) generan riqueza.

Desafortunadamente, Oxfam se ha involucrado en una cruzada global contra la riqueza. Ojalá que sus grandes energías y recursos los enfocaran en combatir la pobreza, que es mucho más difícil, pero que en teoría es su misión.

La desigualdad existe en toda sociedad humana donde el talento y otras cualidades se distribuyen o se adquieren de maneras exponencialmente distintas. Simplemente consideremos un músico como Yo-Yo Ma, un futbolista como Lionel Messi, un cineasta como Spielberg o un escritor como Mario Vargas Llosa. Todos ellos son extraordinarios en lo que hacen. Nunca hemos visto a los músicos manifestarse porque Yo-Yo Ma “concentra demasiado talento”, sería absurdo. Naturalmente, los ingresos de este violonchelista corresponden a su maestría.

El problema no es entonces la desigualdad en sí misma, que existe en todos los ámbitos humanos, sino la pobreza y la desigualdad de oportunidades, que es lo que realmente ofende. Me queda claro que en ello debemos trabajar: en crear oportunidades para que todos lleven una vida plena –con mucho o poco dinero.

La envidia es un sentimiento corrosivo que destruye a quien la promueve y a quien la padece. Basar nuestras políticas públicas en este nefasto sentimiento sólo nos llevará al fracaso. De la misma forma, me queda muy claro que atacar a los empresarios, lejos de resolver la pobreza, nos hundirá en la miseria.

El empresario es un recurso sumamente escaso que necesitamos promover, no atacar. Por ello, debemos ser muy críticos ante este tipo de notas tendenciosas y ONGs que arremeten contra el éxito empresarial y la riqueza porque simplemente no han logrado su misión de erradicar la pobreza. Todos debemos trabajar en ello, empezando con la pobreza extrema, precisamente a través de empresas exitosas que generen empleo y bienestar para las familias, no a través de políticas públicas que destruyen nuestro bienestar.

¿Te gustó este blog? ¡Califícalo!

Total de Votos: 225

Ranking: 4.43

Únete a la conversación


Julio Laborie,, Ciudad de México.: 20 junio, 2016

Don Ricardo B. Salinas: me gusta leer su opinión. Debemos construir, cuestionar, reflexionar; siempre para crear un futuro mejor. ¿La riqueza es perversa? En un sentido puro y natural, no lo es y menos cuando ésta riqueza surge en una visión y misión común, en el que las partes tienen Reciprocidad y Equidad. Es decir, la relación la convierte en perversa el empresario cuando ve al empleado como un objeto que carece de individualidad, reduciéndolo a fuerza de trabajo, ya que ni son suyos los útiles que emplea, ni es suyo el fruto de su esfuerzo. Ese no es el futuro que queremos, la perspectiva debe cambiar. Culturalmente los pueblos latinoamericanos siempre ven esa lucha entre dominantes y sometidos, entre el explotador y el obrero que carece de identidad y personalidad por ser un asalariado. Este pensamiento universal debe ser ya parte de la historia, por estar anacrónico/obsoleto. Por último, quisiera decir que en la medida que los gobiernos se ven involucrados en aspectos empresariales o en actos de comercio, sus pueblos se estancan y sufren el caos financiero, ya que las naciones solo deben concentrarse en Administrar, Legislar e Impartir justicia. Amigo le deseo mucho equilibrio y bienestar. Sin otro particular, atentamente.

Domingo Huerta, Guadalajara 18 abril, 2016

El tema de la riqueza genera muchas opiniones, a veces encontradas. He leído varios comentarios muy interesantes en este espacio y también algunos desafortunados. Ojalá que cuando se afirma que la riqueza de un empresario no es legítima se aportaran datos contundentes, pero afirmar que hay un arreglo entre gobierno y televisoras que enriquece a los dueños y que además ésta es la fuente de todos los males del país, me parece que más bien se trata de tapar el sol con un dedo, distrayendo la atención de las verdaderas causas de los problemas. Don José Cruz se equivoca en sus planteamientos y le da demasiada importancia al papel de la televisión, mercado que por cierto enfrenta serios retos pero no por los supuestos "favoritismos" hacia el gobierno, sino porque las condiciones han cambiado, hay nuevos competidores y sobre todo, la tecnología ha cambiado la forma en la que la gente se entretiene y busca informarse. Saludos a los participantes.

Rogelio Sentíes, Cuautitlán 18 abril, 2016

Buen tema para analizar. Pero más allá de todo, lo importante es que debemos impulsar que haya más empresas, porque sólo así tendremos los empleos que se necesitan para que el país se desarrolle. Saludos.

Román Morales Ojeda, Puebla 18 abril, 2016

Entonces, ¿la pobreza, la corrupción, la delincuencia, la desigualdad y el problema educativo en el país son producto de una "colusión" entre televisoras y partidos políticos? Vaya desatino. Creo que el comentario del señor Cruz Morales es desproporcionado al afirmar tal cosa y quita la atención de las verdaderas causas de esos problemas. Si bien el asunto de la riqueza y cómo generarla y distribuirla es controvertido, lo que afirma creo que carece de sustento, en especial al señalar que la riqueza del señor Salinas proviene del gobierno y de partidos políticos. Primero, porque relaciona únicamente sus ganancias con la televisión, cuando este empresario ha incursionado en muchos otros campos, primero con Elektra y luego con el Banco Azteca y otros negocios. Además, como menciona otro forista, el negocio de la televisión ha cambiado, hay más competencia y se ha visto afectado por las leyes electorales (contrario al supuesto beneficio que reciben del gobierno). Mejor pensemos en cómo generar más riqueza para que más gente pueda tener acceso a ella y exijamos al gobierno que sea facilitador y no un obstáculo.

Daniel Cisneros Robles, Baja California Sur 18 abril, 2016

No sé si sea por envidia o por qué, pero que los gobiernos vean mal la riqueza sin hacer nada por acabar con la falta de oportunidades está mal. Más bien ellos buscan quedar bien con la gente para ganar votos, pero esa forma de pensar acaba con la riqueza de los países. Lo vemos en Venezuela y en otras partes. Hay que apoyar la creación de empleos y la educación, para que los jóvenes se preparen y puedan crecer de acuerdo a su talento y sus capacidades. Gracias por el espacio.

Francisco Gómez, Zapopan, Jal. 18 abril, 2016

Tengo un pequeño negocio de agua purificada, y como muchos empresarios, batallo mucho por las trabas del gobierno para poder crecer. No sé porqué seguimos teniendo esos prejuicios sobre quienes ponen negocios. Si tienen fortuna y crecen, pues es por su esfuerzo. Quizá haya quien no lo haga de forma tan clara, pero no por eso se debe satanizar a todos, sobre todo porque en México la mayor fuente de empleo somos los pequeños empresarios que también creamos riqueza para nuestras familias y las de nuestros empleados.

Leonardo González, Nuevo León 14 abril, 2016

Interesante planteamiento porque se enfoca en el verdadero problema: la pobreza. Coincido también con algunos puntos de vista que se han expresado en los comentarios, pero hay algunos, como el del señor José Cruz que considero caen en el lugar común de satanizar a los medios con argumentos equivocados. Menciona que las televisoras se ven beneficiadas por gobierno y partidos, pero se olvida de que la más reciente reforma electoral prácticamente expropio tiempo de los medios para los partidos, lo que representa millones de pesos que no se pagan a las empresas. ¿Eso es beneficiarlas? Luego dice que hay favoritismo de los medios hacia un grupo político, sin mencionar cuál, pero creo también se equivoca en esto porque hoy más que nunca vemos diferentes opiniones en todos los sentidos, además de que la oferta de canales en televisión abierta y de paga es de lo más variada, por lo que tampoco es cierto que se atente contra el mercado. Al contrario, lo que afecta al mercado son las absurdas leyes creadas por los políticos. Hoy los medios tienen más competencia y se renuevan para ser más competitivos, no se benefician por una supuesta intervención de los políticos.

ROGELIO HERNÁNDEZ FIDALGO, Monterrey 30 marzo, 2016

Lic. Salinas: leí con atención su artículo ¿LA RIQUEZA ES PERVERSA? que habla de un punto de vista SUSTENTABLE para la economía, sobre todo para las creadoras de riqueza: LAS EMPRESAS. Las empresas son las que crean valor y la gente percibe que es el Gobierno, pero este SOLO administra la riqueza y la reparte. Se les tiene que explicar con términos sencillos y no financieros o contables cómo se crea esa riqueza, y luego explicar cómo se benefician ellos(as) y sus familias. Pensando en la misma inquietud que tiene usted y muchos otros empresarios desarrollé 3 artículos de los cuales fueron publicados dos de ellos y sin ningún comentario sobre ellos pero seguiré insistiendo. Uno de mis artículos es sobre el Bienestar Social SUSTENTABLE (continuo y de largo plazo) y que es la misma idea de su artículo ¿LA RIQUEZA ES PERVERSA? Se denomina “EL LUCRO ES BUENO Y SOCIALMENTE RESPONSABLE”, el cual contiene un resumen de los otros dos que a solicitud suya se los enviaré. El objetivo de esta serie de artículos sobre el bienestar social es explicar un concepto mal entendido y que limita el crecimiento de la sociedad, esto es, considerar el lucro como algo negativo y que no forma parte del bienestar personal y social. El primer artículo, “EL LUCRO ES BUENO Y SOCIALMENTE RESPONSABLE", describe en forma muy general quiénes son los que generan la riqueza y posteriormente quiénes son los beneficiados si es distribuida adecuadamente. El segundo artículo, “SANO EQUILIBRIO”, describe el desemp

Enrique Gamez, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas 02 marzo, 2016

Es difícil quitar de la mente de la gente esa mentalidad que sataniza a la riqueza, sobre todo cuando en estados como Chiapas, Oaxaca o Guerrero, el poder político y represesor ha estado muy ligado con el poder económico. Pero en el fondo coincido, debemos cambiar la mentalidad para que la gente aspire a generar riqueza (que no necesariamente significa lujos extremos) y podamos superar los índices de pobreza que nos hunden. Urge que como sociedad nos involucremos más, porque si quienes pueden cambiar esta situación son los jóvenes y éstos son seducidos por la "vida de lujos" del narco, pues el futuro no se ve muy halagador.

José Fabián Cruz Morales, Ciudad de México 27 febrero, 2016

Sr. Salinas Pliego, antes que nada, le agradezco por este tipo de notas, porque se analiza la perspectiva y el modo de actuar de los millonarios. Respecto a su nota le comento que me encuentro a favor de la riqueza como algo positivo y que debe fomentarse. Pero difiero en la forma de cómo usted la realiza. Es menester recordar a Adam Smith, padre del capitalismo, quien estaba a favor del libre mercado y dentro de su teoría hay dos cosas que están en contra del libre mercado: 1) la intervención del gobierno y 2) el monopolio. En el caso de TV Azteca y Televisa son empresas que reciben beneficios por parte del gobierno o de los partidos políticos y al mismo tiempo dichas televisoras exponen un favoritismo a dicho grupo político o gubernamental, yendo en contra del bien social (que se ve reflejado en el aumento de la pobreza, corrupción, delincuencia, desigualdad y un pobre nivel educativo). Con este favoritismo que reciben generan un oligopolio, es decir, van en contra del libre mercado de Adam Smith. El punto importante es que su verdadera riqueza no viene por medio de la audiencia sino del gobierno y de los partidos políticos debido a su intervención. Al no generar un mercado competitivo, imponen un producto sin tener una perspectiva real de la oferta, de la demanda y de la calidad del producto que ofrecen, es decir no puede autoregularse el mercado. El problema que tiene ahora se debe a que con la llegada de Netflix el oligopolio que habían generado se ha venido abajo

Agustin Altamirano, Yucatán 23 febrero, 2016

En principio comulgo con la idea, la riqueza no es perversa, la pobreza sí lo es en cuanto a que no brinda opciones ni caminos para el desarrollo. Lo que considero que no hay que perder vista es la falta de aplicabilidad de la ley en personas influyentes y con riqueza y la corrupción que gira alrededor, a lo cual creo que el discurso de los que recriminan la riqueza va dirigido. En pocas palabras: la riqueza en sí no es perversa, el sistema de corruptelas y dádivas que se utiliza para perpetuarse en dicha posición lo es y es lo que en general causa malestar y enojo en la sociedad.

claudio monroy arellano, Toluca,Mex. 20 febrero, 2016

Hola, saludos. La verdad me da mucha alegría que haya personas con este tipo de pensar. La verdad, sobre este tema estoy muy a favor ya que sin los empresarios perderíamos tanto riqueza económica como cultural. Nuestra economía puede crecer, claro, con su inversión, pero también sus ideas y sus actos o estrategias para combatir la crisis. Nos ayuda al pueblo a tomar otro tipo de pensar y robarnos esas buenas ideas que la verdad, si nuestros antepasados la hubieran tomado, hoy en día nuestro país fuera la potencia económica más fuerte de América. Así que a mi parecer no debemos obstaculizar el desarrollo del país con malas ideas agrediendo a los empresarios, millonarios o billonarios. Mejor adquiramos sus ideas y forma de enfrentar situaciones adversas y apliquémoslas en nuestra vida para el desarrollo del país. No esperemos que el gobierno o empresarios resuelvan nuestra economía, mejor aprendamos la mejor manera de combatir la crisis. Como mexicanos que somos, mexicanos al grito de guerra, que en este caso la guerra es la pobreza extrema. Saludos.

carlos daniel victoriano delgado, puerto escondido oaxaca mexico 20 febrero, 2016

No me había tomado el tiempo para leer o analizar este tipo de notas. Tengo 18 años y y a lo largo de mi vida también he vendio trabajando para alcanzar la meta que me he propuesto a seguir. Para ser un poco más claro, quiero brindarle lo mejor a mi familia y que también mi familia se sienta orgullosa de la persona que soy. Es cierto que la pobreza abunda mucho hoy en día pero si no nos esforzamos ¿cómo saldremos adelante? He notado que muchos jóvenes de mi edad quieren tener las cosas muy fácil. La mecánica de eso es que no es así, si no que hay que seguir luchando para tener lo que se desea. Para mí, la gente que es millonaria es un incentivo de motivación para seguir adelante y no rendirse bajo nada. Gracias, es mi humilde opinión.

Salvador García Nava, Ciudad de México 19 febrero, 2016

Estoy de acuerdo contigo. Viví cómodamente durante 22 años del salario gubernamental, hoy en día se me ha dado la oportunidad de ser empresario y lo veo diferente. El esfuerzo que se hace para obtener la ganancia suficiente para repartir entre mis empleados me hace trabajar más, con ímpetu, demostrando que de la pobreza a la riqueza solo hay un paso y todos lo podemos dar. Yo me arriesgué y genero riqueza.

Roberto, Cd México 19 febrero, 2016

Cuántas veces hemos visto, hemos escuchado esta frase, sin empresarios que arriesgan su patrimonio sería terrible. La economía en general y la de nuestras familias serían las más afectadas, de ahí se vendría un efecto dominó. Hablar de las privatizaciones en manos del gobierno no ha sido de las mejores ideas, el ejemplo es claro en una empresa extractiva con déficit. Somos muchos los que queremos que sigan invirtiendo en el país, que lo necesita urgentemente. Cada día se agregan más personas a nuestro sistema laboral. Feliciades, saludos.

Jesús Hernández , Coatepec Ver. 16 febrero, 2016

Mi punto de vista, tengo 47 años y he vivido de ambos lados del tema de discusión (pobreza y riqueza). Hace 20 años los pobres no teníamos acceso a lo que los ricos tenían, hoy la tecnología y las cosas están al alcance de casi todos y los pobres siguen viendo mal a los ricos y los ricos tratan de sobrevivir ante tantas dificultades socioeconómicas. Lo cierto es que hoy los jóvenes, la mayoría quiere tener éxito pero no se quieren esforzar. Lo que en verdad nos hace falta es un cambio de mentalidad en las nuevas generaciones, donde el éxito de nuestra competencia no se vea como un rencor sino como una oportunidad. Yo lo he vivido y es realidad, sólo tenemos que esforzarnos.

entradas relacionadas

Encuentra tu elemento En memoria de Sir Ken Robinson
Seis reflexiones ante el inicio de la reapertura
Mises en México (1): el comercio es la paz