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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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Un Banco Sólido

Banco Azteca

Banco Azteca cumplió seis años de servir a sus clientes, y en el camino se convirtió en uno de los bancos más importantes y sólidos de México.

Tomar la decisión de establecer un banco fue muy fácil para nosotros. Grupo Salinas tiene cien años de servir a las clases populares –o, utilizando un término más formal, a la “Base de la Pirámide” (BOP) - y este segmento del mercado siempre fue despreciado por la banca tradicional.

Dado el tamaño potencial de este mercado, hace mucho tiempo nos dimos cuenta que aquí existía una magnífica oportunidad de negocio; la Base de la Pirámide necesitaba tres cosas muy básicas de un banco: (1) ahorrar sin comisiones –porque en esos segmentos, las comisiones literalmente se comen el ahorro-; (2) poder realizar una gran variedad de transacciones, también libres de comisiones y (3) que preste dinero en las cantidades y condiciones que la BOP necesita.

Sobre estos tres requerimientos básicos diseñamos nuestro modelo de negocio que sirve al 70% de la población de los seis países donde operamos. Esto sólo comienza a explicar el éxito de Banco Azteca; ya que su avanzada tecnología, extensión geográfica y amplitud de horario lo ubican en una categoría aparte en la banca latinoamericana.

Solidez en Tiempos de Crisis

En estos tiempos de crisis bancaria global, me gusta pensar que Banco Azteca es uno de los bancos más sólidos del continente. Las razones son varias.

El sistema bancario mexicano está en condiciones mucho más saludables que el sistema bancario de los Estados Unidos, en primer lugar porque no se cometieron los excesos del mercado hipotecario que se dieron en ese país, y en segundo porque desde la crisis de 1994 la banca mexicana entendió que no se puede pedir prestado a corto plazo para prestar a largo plazo.

Esta brecha es sumamente peligrosa para un banco, porque en cualquier momento los depositantes cambian de opinión y se llevan su dinero –a eso se le llama una corrida bancaria, lo que provoca que los bancos quiebren. El boom que tuvimos en el mercado hipotecario fue fondeado en gran medida por el Infonavit y por la Sociedad Hipotecaria Federal, con lo que los préstamos de largo plazo están respaldados por un fondeo de largo plazo que proporcionan estas agencias.

En este sistema, Banco Azteca es uno de los más sólidos. La razón es su diversificación, a ambos lados del balance. Prefiero que hablen los números.

Banco Azteca cuenta con siete millones de depositantes, con un promedio de más o menos P$6,000 por cuenta. Es casi imposible que todos estos ahorradores cambien de opinión y exijan sus ahorros al mismo tiempo. Típicamente, los bancos tienen pocos depositantes, algunos cientos tal vez, con mucho dinero; entonces sólo se requiere que algunas docenas de ellos cambien de opinión y se exijan sus recursos para que el banco se encuentre en problemas. Ésta no es una preocupación en Banco Azteca. Además, en muchos casos, los depósitos de Banco Azteca tienen plazos relativamente largos, de aproximadamente un año.

¿Qué pasa con el otro lado del Balance General? Los recursos de nuestros depositantes los hemos colocado en gran medida en cartera de crédito con plazos inferiores a 60 semanas y la otra porción se encuentra totalmente líquida en valores gubernamentales. Nuestra cartera de crédito también está diversificada geográficamente, en distintos países y regiones de México, y en términos del número de deudores, contamos con nueve millones de cuentas de crédito, lo que nos permite una gran pulverización del riesgo de impago.

De hecho, mientras el índice de cartera vencida de la industria crece (ya se ubica en 7.7%), el de Banco Azteca (en 5.5%) muestra una tendencia decreciente –hace un año era de 12.3%, y a partir de este punto tomamos medidas enérgicas para controlar el riesgo crediticio.

La razón de Depósitos a Cartera Total Neta (242%) es la más alta del sistema bancario mexicano y duplica al promedio de la industria. En un ambiente de escasez de crédito como el actual, Banco Azteca tiene muchas oportunidades para colocar sus recursos.

Estamos en crisis, y debemos actuar con cautela, pero la Base de la Pirámide en América Latina busca una mejor calidad de vida, y cuando 350 millones de personas quieren progresar, no hay crisis que los pare. Esta gran fuerza constituye el motor del crecimiento y la solidez de Banco Azteca.

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