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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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Una opinión que vale la pena conocer

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Recibí este texto de Javier Bonilla Castañeda, una persona cercana a Andrés Roemer. Creo que vale la pena conocer su opinión.

Caso Roemer me deja incrédulo y suspicaz

Me ha sorprendido como pocas cosas en la vida la situación por la que atraviesa Andrés Roemer en México. He quedado anonadado por la velocidad a la que la “Suprema Nota Informativa de la Nación” ha denunciado, enjuiciado, sentenciado y desterrado a Andrés, basándose en sólidos rumores, contundentes vaguedades y “no-entradas-en-detalle” de las presuntas víctimas y la multiplicación a “ya varias decenas de casos” que alguien asegura haber visto ya en “redes sociales”, la fuente última de la verdad.

Ser amigo de Andrés de muchos años me descalifica en un sentido y por eso pongo por delante que lo soy. Pero también ser su amigo me hace conocerlo profundamente, como economista, como abogado, como pensador y activista de la cultura y, sobre todo, como ser humano.

El acoso sexual me parece de lo más grave; el abuso sexual, sin duda, criminal. Pero lo que está sucediendo con Andrés me parece muy lejano a esto, tanto por el contexto en que se inserta, como por la verbalización tan disparatada, desordenada y mediática de las denuncias (por “YouTube”). El asunto entero me genera una gran suspicacia.

Concedido, Andrés es todo menos introvertido; es efusivo, amable, cariñoso, agradecido y sin duda obsequioso de elogios a la belleza femenina. Una de sus frases favoritas es “los amo”, dicho así a grupos de amigos, por ejemplo. Me ha tocado que le diga directamente a una mujer que es hermosa y también me ha tocado que mujeres se vean atraídas por la personalidad y la inteligencia de Andrés. Pero nunca me ha tocado ver ni remotamente algo ofensivo, insultante o falto de respeto hacia las mujeres.

¿Puedo creer que alguna vez Andrés se haya pasado de la raya del buen gusto o la delicadeza al decirle un cumplido a una mujer? Quizás, nadie esta exento de equivocarse. Ahora, ¿puedo creer que ante un rotundo “NO” de una mujer Andrés se siguiera de frente con insistentes piropos o insinuaciones? No, eso me parece muy improbable.  ¿Puedo creer que a la fuerza sometiera a alguien y la violara? Eso no, es imposible. Nadie lo ha denunciado penalmente de ello, pero se ha insinuado en esa confusión y malabareo de términos “performáticos” que tan mal sabor de boca me deja y que me hace dudar si no hay una agenda detrás de todo esto.

Vivo en Madrid, así que busqué algunos reportes por internet y me encontré con la entrevista televisiva de una de las presuntas víctimas (y juro que no he hablado con Andrés una palabra de ningún caso concreto); la cual me dejó rascándome la cabeza y con una gran mueca por… pues por el subdesarrollo manifiesto en la entrevista completa.

La entrevistadora le dice a la presunta víctima que no quiere preguntarle por su historia y agrega: “una mujer que es víctima de violación se paraliza porque supone que es la única manera de sobrevivir o incluso de morir sin dolor… Usted ha dicho que en ese momento se sintió paralizada y que inicialmente pensó que todo esto era su culpa, pero no, y entender esas cosas son (sic) trascendentales para sanar y para reclamar justicia. ¿Qué nos puede decir?”

What? La presunta víctima lo más que ha llegado a alegar es “abuso” (lo que sea que esto sea), pero la entrevistadora parte, desde la pregunta, de la violación. No solo eso, sino que presupone que Andrés le podría haber dado a la víctima una muerte dolorosa al alegar que las víctimas como ellas se paralizan para “morir sin dolor”. Si no fuera tan trágico sería solo patético.

¿Y para qué es la entrevista si no para preguntarle por su historia? Pero no, la “víctima” se limita a decir que no quiere dar detalles pero que al final “abusó de mí”. ¿Qué es eso? ¿Abusó de su confianza? ¿De su inocencia? ¿De su ingenuidad? ¿O la violó y la hubiera matado si no es porque se congela sin decir palabra?

No es necesario entrar en detalles para ser responsable y decir “tuvo relaciones sexuales conmigo por la fuerza”. Pero no es lo que dice. Lo que dice es que temió perder su trabajo, que dijo que él podía ayudarla en su carrera y pagarle mucho más de lo que ganaba y que “se paralizó”. Esto me preocupa porque todo lo que un hombre decente necesita es un rotundo “NO”, y no en cambio que la mujer “se paralice”. De hecho, dijo que primero pensó que era su culpa pero que luego pensó que “nunca es culpa de la mujer ser víctima de un hombre y de un sistema”.

Narra después cómo siguieron teniendo contacto ella y Andrés por “redes sociales” pero que ella le contestaba fríamente. No lo denunció ante la policía, no hizo denuncia anónima, no lo describió en un diario contemporáneo ni lo platicó sin ambigüedades con alguien de confianza, no, ni siquiera lo bloqueó en Facebook. Le contestó fríamente por 4 meses hasta que él perdió el interés. No explica ante tanta frialdad cómo se salvó del “despido” del que estaba presuntamente amenazada.

¿Se puede descartar un escenario en el que Andrés haya prometido, no a esta entrevistada sino a, supongamos, alguien más, amores, ayudas y apoyos que luego no cumplió y que esa alguien se haya sentido “utilizada, abusada, o engañada? También puede pasar. De ahí la importancia que en una acusación tan fuerte no pueda decirse algo como “no quiero dar detalles”.

Por el contrario; estás destruyendo la integridad pública de una persona y arrasando con su existencia. Con un respaldo tan abrasador (de fuego) como el del movimiento #MeToo, que ha frenado verdaderas historias de abuso, agresión, explotación y violación, lo que falta es que las posibles víctimas sean precisas, claras y no ambiguas. No hay que re-victimizarse para ser cuidadoso con el lenguaje en un asunto de tantas implicaciones. Y esperaría yo de una víctima menos histrionismo y más seriedad que la que aparenta un show de “reality TV”.

Otra de las presuntas víctimas dice a Andrés, en una conversación grabada, anterior a su propia denuncia, que ella trató de defenderlo frente a intereses poderosos que querían hacerle daño. ¿Cómo? ¿De qué está hablando? Pero cuando esta mujer es cuestionada en entrevista sobre tan extraña actitud señala como si nada “no quiero hablar de eso porque le resta interés a la denuncia” y los entrevistadores dicen “ah, de acuerdo”, no vaya a ser que buscar un poquito de claridad lo haga un entrevistador misógino.

“Acoso” es cerrar las salidas o imponerse por autoridad en una situación que la mayor parte de las veces es repetida y hostigante. “Abuso” debería estar mejor descrito, quizás diferenciado por tipos y distinguirse clara e inequívocamente de violación o sexo por la fuerza.

El brillante senador estadounidense Al Franken fue acusado por el movimiento #MeToo. En cuestión de horas el escándalo había destruido su vida. Enmarcado en la política de las previas críticas demócratas a Trump tras las denuncias del propio #MeToo contra éste, la presión creció a una velocidad inverosímil y Franken tuvo que renunciar. Hoy día, casi la totalidad de quienes lo juzgaron y le marcaron distancia cargan con la culpa de haber hecho un juicio irreflexivo, basado en imprecisiones y ocurrido de manera sumaria e instantánea en los medios. Hoy Franken dice sentirse como un idiota por haber renunciado, pero ahora es muy tarde y las disculpas de propios y extraños de poco le sirven a quien era una de las mentes mas lúcidas y de las personalidades mas sólidas del Partido Demócrata.

No puedo jurar por la vida de mis hijos que ninguna de las presuntas “decenas de víctimas” (de las que se presentaron formalmente creo que 3 o 4) tenga razón. No puedo jurar por la vida de mis hijos que Andrés no pudo haber actuado de manera reprochable no separando entrevistas de trabajo de entrevistas de cupido. Pero sea el que sea el acto condenable, hay que definirlo, acotarlo y denunciarlo, con fuerza pero con responsabilidad.

Sin embargo, el acusado en estos casos es como alguien que puede tener la llave para abrir una puerta, pero la casa se quema tan rápido que no puede ni insertarla en la cerradura. No hay tiempo de nada, todo es un remolino, la gente se desmarca y se rasga las vestiduras más rápido de lo que una chica puede revolver en una sola frase “abuso, acoso, promesa, impropio, amenaza, violación, ofensa, paralizada y sótano” y atarse el pelo en una cola de caballo para concluir con cierto “flair”.

Veo a Andrés abatido emocionalmente. No creo que su preocupación se centre en su prestigio como una de las personas más inteligentes y cultas de México, ni en su familia y amigos que lo conocen y de los que tiene todo el respaldo. Lo veo angustiado y frustrado ante la imposibilidad de dar con la llave en la cerradura en el tiempo que las llamas toman la casa.

Nadie puede probar un negativo (por ejemplo, demostrar que yo no he oído nunca esa canción). Sólo pueden probarse afirmaciones positivas, y eso pone a Andrés en un terrible aprieto. Más aún en un país con ciertamente mucha más violencia de género, violaciones y abusos contra las mujeres que en el mundo desarrollado, pero también en una nación con su propia versión subdesarrollada del #MeToo, en donde el juicio sumario se hace por colección de “likes, shares y tweets”.

Autor: Javier Bonilla
Economista, MBA, MPA
Reside en Madrid, España

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24.marzo.21
Santiago Vivanco , Quito Ecuador :

Muy interesantes temas. Felicitaciones.

21.marzo.21
Belén margarita rojas vale, Av pastores 88:

Muy buena

19.marzo.21
CLAUDIA ROSALES PAMANES, Ciudad de México , Alcaldia Benito Juárez :

Una opinión no tan objetiva, no de acuerdo con todo el texto pero si en el tema de que cualquiera que sea el "...acto condenable, hay que definirlo, acotarlo y denunciarlo, con fuerza pero con responsabilidad..." y si el Señor Roemer no tiene culpas que enfrente con responsabilidad las acusaciones pero sobre todo, que se defienda y salve su imagen pública y también privada.

18.marzo.21
Vic, Tultitlan:

Estoy en completo desacuerdo que se victimice a un culpable de violación.

18.marzo.21
Alberto López, Guadalajara:

Un texto que aunque admite que no es objetivo por la amistad con el acusado, pero muy triste que no aborde la otra trágica posibilidad de que sean ciertas las denuncias y por lo tanto, el dolor esté en esas 61 mujeres que hasta el momento han denunciado. Eso es justamente el pacto machista, de preocuparnos por el "pobre" acusado sin ponernos a pensar en el pesar de sus víctimas y sus familias. ¿Qué pasa si es cierto? ¿Ante qué tamaño de problema estamos donde el sistema protegió a un hombre tan poderoso por tantos años? Los argumentos de este texto son los mismos que predominaban cuando se defendía a Harvey Weinstein ("es un gran tipo, somos amigos y es muy amable") o a Eipstein ("fue un gran anfitrión... A mí nunca me acosó"), etc. Es más fácil decir que es "un complot" porque eso nos hace no tener que ahondar más profundamente por el miedo a saber qué encontraremos. Y no olvidemos que no es fácil denunciar estas cosas en México (la ineficiencia de las autoridades, la revictimización de los medios y de los opinólogos, el miedo a que el poderoso vuelva a atacarte en represalia, etc).

18.marzo.21
Jessica Rangel, CDMX:

Se vale defender a los colaboradores cuando las acusaciones son falsas, o dudosas, pero este texto ya no tiene sentido cuando ya hay SEIS denuncias reales y formales. Entonces, ¿para qué defender lo que no se puede defender? No entiendo por qué no se separan de él y lo siguen protegiendo, la UNESCO lo hizo, ¿por qué Grupo Salinas, Poder Cívico, Ciudad de las Ideas, TV Azteca, adn40, no lo hacen?

16.marzo.21
Jaime Jurado, Chihuahua, Chih Mexico:

El acoso se ha convertido en un tema que puede estar sesgado y utilizado para dañar la imagen de alguna persona, incluso para lograr notoriedad de que ha sido acosada. Sin embargo, esto no significa que así son todos los casos juzgados por un juez, o los sufridos por muchas mujeres.

16.marzo.21
Minerva, Xalapa Veracruz:

Como mujer y un ser humano honesta, quisiera que el señor Roemer encare de frente a las personas que lo están acusando. Tiene derecho a defenderse.

16.marzo.21
Edith Rosales Flores , Cd. de México :

Es una buena reflexión de un amigo preocupado por otro en una situación de señalamientos. El señor Roemer tiene derechos y podría hacer algo al respecto. Tal vez él se encuentre paralizado ante las acusaciones que se han vertido en su contra, ¿se está defendiendo de estas acusaciones? Concuerdo con el hecho de que están minando su carrera. Si no se defiende acabarán con él.

16.marzo.21
A. Pacheco, CDMX:

Se entiende la reflexión y la presunción de la inocencia es un derecho inalienable per se. Solo una suspicacia: ¿Por qué Javier Bonilla Castañeda y sobre todo usted Ricardo Salinas, que tiene tanta exposición con el género femenino, no es señalado como un abusador, como un acosador, quizá hasta violador? En definitiva la manera de conducirse en el día a día, la manera de relacionarse con sus subordinados o pares es la diferencia para ser o no cuestionado. Pudiera ser una venganza, quizá... ¿De quién? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Es solo uno el pronunciamiento en contra de Roemer? Un gusto saludarles, queda para la reflexión.

16.marzo.21
ENRIQUE MURCIO , México :

Derivado del afán por la justicia a favor de las víctimas del delito, se ha menospreciado la presunción de inocencia, se ha denostado la versión de los presuntos, lo que habla a mi pensar del renacimiento de la inquisición. Me atrevo a mencionar la presencia de la doble moral y de intereses diversos.

16.marzo.21
Isauro Martinez lopez , Matamoros,Tamaulipas :

Una opinión desde otro ángulo con fundamentos. Toda denuncia se debe de hacer ante las autoridades.

16.marzo.21
Iván Mata Rodriguez, Azcapotzalco:

Muy buen texto, ¡para reflexionar!

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