Ricardo Salinas Pliego

Ricardo Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.
"Tenemos la obligación de imaginar un mejor futuro y después buscar la forma de llegar a él."
 
Liderazgo y cambio cultural

Escuchemos el llamado del futuro

Ricardo B. Salinas Pliego

Universidad Autónoma de Guadalajara, 6 de marzo de 2015.

RICARDO B SALINAS PLIEGO PRESENTA RESUMEN DE SU TESIS DOCTORAL

Es un gran honor para mí aceptar este doctorado Honoris Causa en ocasión del 80 aniversario de esta gran institución, la primera universidad particular fundada en México y que José Vasconcelos consideró “un milagro cultural de América”.

Junto a su nombre, la lista de doctorados por causa de honor otorgados por esta gran institución es notable y variada, entre ellos encontramos a Álvaro Uribe, Juan Sánchez Navarro, Antonio Ortiz Mena, Klaus Schwab, Jacques-Cousteau, Bernardo Quintana y los arquitectos Luis Barragán y Pedro Ramírez Vázquez, entre muchos otros de igual estatura.

Unir mi nombre a esta lista de notables es por definición un gran honor y es también un enorme privilegio regresar a esta noble institución, donde la puerta siempre se me ha abierto y donde  he tenido el placer de hablar sobre muy distintos temas ante una talentosa y dinámica comunidad universitaria. Esto siempre me llena de energía y entusiasmo.

El tema que quiero tratar hoy, en el marco del 80 aniversario de la UAG, es el de cambio cultural y liderazgo.

¿Cuál es la importancia del liderazgo? Al navegar en aguas turbulentas es fundamental confiar en quien lleva el timón. Hoy enfrentamos aguas extremadamente turbulentas, veamos.

Hace seis años el mundo vivió la peor crisis financiera en casi un siglo y Europa aún no se recupera de esta Gran Recesión. La permanencia de Grecia en la zona Euro está una vez más en duda y su salida podría precipitar niveles de volatilidad financiera insospechados 1 .

Por otro lado, en Estados Unidos, la Reserva Federal empieza a revertir una política monetaria extremadamente laxa cuyas consecuencias de largo plazo aún desconocemos, mientras que varios bancos centrales inician una nueva etapa de recortes en tasas de interés y nuevas formas de flexibilización de la política monetaria.

También nos encontramos con nuevas confrontaciones bélicas que afectan al Medio Oriente mientras la anexión rusa de la Península de Crimea y el conflicto en el este de Ucrania nos recuerdan a la guerra fría, aunque en principio ya se acordó la paz en esta zona 2.

Siempre he pensado que detrás de toda crisis, nacional, regional o global, económica o política, encontramos un común denominador: un liderazgo fallido. Esto nos demuestra la importancia absoluta del tema que se aborda en este documento.

La audiencia genuinamente se puede preguntar, ¿por qué un emprendedor se interesa por temas como Cambio cultural y liderazgo? La respuesta es muy sencilla: me preocupa México, aquí tengo a mi familia, a mis empresas y aquí vivo.

México es un gran país, una gran promesa que debería ser una potencia económica; sin embargo, todavía estamos muy lejos de lograrlo. Muchas de las noticias que vemos en la televisión y en los diarios nos hablan de un país que no ha logrado resolver cuestiones tan básicas como la justicia y el estado de derecho, sin embargo, no debemos renunciar al sueño de que México se convierta en una potencia económica con oportunidades para todos sus ciudadanos.

México tiene todo para ser una gran potencia económica, cultural y política: territorio, recursos naturales, ubicación geográfica y gente joven, entusiasta y emprendedora, como la que nutre la comunidad de la UAG. Son precisamente los jóvenes nuestro gran capital, quienes pueden cambiar a México y nuestra obligación es darles las herramientas, la visión, la inspiración y el empuje para lograrlo.

A veces, pareciera que nuestro país aún no encuentra su camino hacia el futuro. Pero México no está solo en este dilema. Hace un tiempo leí el libro, “La gran degeneración”  de Niall Ferguson 3. En esta obra, el autor nos asegura que hay una crisis mundial debido a que  las instituciones que han sido los pilares de la civilización occidental moderna se están colapsando.

Estas instituciones son: (1) el estado de derecho, que ha pasado de ser el Imperio de la Ley,  a lo que el autor denomina el “Imperio de los abogados” y de la transacción política; (2) la democracia liberal, que está degenerando hacia la demagogia, que es la política de la inmediatez; (3) el libre mercado, que sucumbe al peso de una regulación creciente y excesiva.  Además,  vemos cómo las deudas públicas gigantescas comprometen severamente el nivel de vida de la población en un futuro cada vez más cercano 4, con lo cual se ha roto el pacto entre las generaciones; y (4) la sociedad civil se ha transformado en una sociedad pasiva en  la cual todos   esperamos que nuestros problemas sean resueltos por el gobierno: desde la cuna hasta la tumba. Nos hemos convertido en una sociedad apática y esto es muy peligroso.

De acuerdo con Ferguson, esta degeneración institucional explica la Gran Recesión económica de 2008-2009 y el gradual declive geopolítico de Occidente.

Desde mi punto de vista, estos  problemas se deben en gran medida  a una falta crónica de liderazgos efectivos 5. Veamos cuál es la situación en nuestro país.

La situación en México: el indispensable cambio cultural

Si esto ocurre en los países avanzados, entonces urge preguntarnos, ¿cuál es la situación en México? En los últimos meses se han realizado reformas estructurales importantes, como la de telecomunicaciones, la energética o la laboral, pero hoy más que nunca, México necesita emprender un profundo cambio cultural.

La cultura es el patrón recurrente de comportamiento por el cual los grupos sociales transmiten el conocimiento y los valores: es el corazón de las fortalezas y las debilidades de las naciones.

Por lo tanto, si queremos progresar como nación, necesitamos un cambio de mentalidad en aspectos tan importantes como: cultura de  la legalidad y estado de derecho, esfuerzo y riqueza, educación, familia y la urgente necesidad de afianzar una cultura emprendedora —entre otros aspectos.

Para lograrlo, debemos empezar cuanto antes, pues nos queda claro que las ataduras más poderosas son mentales.

Cultura de la legalidad

Empecemos revisando un aspecto fundamental: la cultura de la legalidad. En el mexicano existe una visión del mundo que no nos permite progresar: desde nuestro punto de vista la ley es flexible y parece estar diseñada para proteger al poderoso. Esta concepción impide que la cultura de la legalidad eche raíces.

Pero sin el llamado imperio de la ley, es casi imposible que los negocios funcionen, y sin negocios, las economías se colapsan. El finado economista alemán Rüdiger Dornbusch (1942-2002), resumió en una frase el problema de América Latina: “Los países desarrollados tienen leyes flexibles de aplicación rigurosa, mientras que los países de América Latina tienen leyes rigurosas de aplicación flexible”.

Bajo este esquema, a nadie le extraña que impere la corrupción en decenas de aspectos de nuestra vida social, pero la corrupción es un cáncer que corroe  la economía y la convivencia civilizada.

Hoy, la sociedad  mexicana experimenta una fuerte necesidad de cambio,  pues  está harta de la impunidad y de la estructura burocrática, corrupta  y clientelar que afecta todas sus actividades. Por ello necesitamos urgentemente reforzar la cultura de la legalidad en México.

Esfuerzo y riqueza

Otra clase de problemas fundamentales  tienen que ver con el derrotismo y la falta de entusiasmo de nuestra gente: algo que en gran medida se relaciona con nuestra torcida visión sobre la relación entre esfuerzo y riqueza.

Como consecuencia de una historia compleja, el mexicano no concibe la riqueza  como un producto del esfuerzo sino de la explotación y como resultado de esta visión colonial, es adicto a los títulos: nobiliarios, académicos y sociales.

Desafortunadamente, debido a esta visión perversa y equivocada sobre la riqueza, algunas personas tienden a arrebatar lo ajeno, a robar, y el problema se ha agravado en los últimos años 6. De aquí que nuestra sociedad tenga que gastar enormes recursos en seguridad y que el problema más importante que enfrentemos sea precisamente la falta de este atributo básico de la convivencia social.

El derrotismo que permea la mentalidad del mexicano es perverso y explica en gran medida nuestros altos, permanentes y corrosivos niveles de pobreza material y espiritual.

Educación

Con este tema, entramos al corazón mismo del asunto que nos preocupa porque en el Siglo XXI, el Capital Humano es la forma de riqueza más importante que existe. Potenciar esta forma esencial de capital, exaltando los talentos y capacidades de cada uno de los individuos que conforman la sociedad mexicana, es el único camino para desarrollar desde sus bases a nuestro país, a ello debemos aspirar.

Vivimos una época en que los activos intangibles de las naciones, como son el talento, el conocimiento, la innovación, las marcas y las  patentes, valen más que los tangibles como son los recursos naturales. En este siglo, una población educada se ha convertido en la fortaleza competitiva más importante de las naciones.

Pero el modelo educativo en México es del Siglo XIX e inexplicablemente la sociedad se aleja del debate educativo, eludiendo uno de los temas más trascendentales.

Frecuentemente, en las aulas se enseña a obedecer y a memorizar y no se estimula la imaginación, la creatividad y el trabajo en equipo, todo lo contrario ¿Cómo podemos aspirar al desarrollo si no procuramos estas características esenciales?

Tristemente, los profesores en las escuelas públicas, las que se financian con nuestros impuestos, demandan aumentos salariales y una plaza vitalicia y hereditaria, pero no las herramientas básicas para convertirse en los guías que la juventud necesita para alcanzar una vida plena.

Algunos de estos “profesores” ¡llegan al increíble absurdo de protestar porque se enseña inglés en las escuelas! Todos sabemos que éste es el idioma de los negocios, de la diplomacia, de la ciencia y del entretenimiento a nivel mundial ¿Por qué habríamos de arrebatar esta herramienta tan poderosa a nuestra juventud?

Sin duda, en estos tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje constante, dominarán el futuro y aquellos que creen saberlo todo vivirán en un mundo que sólo existe en su imaginación.

Familia

Por otro lado tenemos el delicado asunto de la Familia. Hemos escuchado frecuentemente que la familia es el núcleo de la sociedad, pero de tanto escuchar esta frase ha perdido el sentido: la familia es sin duda el espacio entrañable donde se forjan los conceptos, valores y la visión que nos guiará por el resto de nuestras vidas, pero debemos revitalizarla.

La familia mexicana es un núcleo sólido y esto es muy bueno… hasta cierto punto. El problema de la familia mexicana es que es tan unida que  a veces la gente se siente insegura al desprenderse de ella. La familia debe ser un soporte, pero no una cadena. Debe sembrar los más altos valores y fomentar la responsabilidad, pero nunca consentir la falta de ella.

Debemos entonces apoyar a la familia mexicana para que se convierta en la plataforma firme desde la cual despeguen los proyectos personales de los jóvenes y no una jaula dorada que limite sus aspiraciones, responsabilidades y consienta la mediocridad.

Cultura emprendedora

Me agrada tocar mi tema predilecto, el que tiene que ver con las empresas, los emprendedores y el impulso a una cultura emprendedora. Éste es un asunto fundamental, al que se ha dado poca importancia en nuestro país.

Tradicionalmente, los mexicanos hemos sido poco tolerantes al riesgo: sin  disposición a enfrentar la incertidumbre, es difícil que nos decidamos a crear empresas. Aparentemente esto contradice la visión de que somos un país de emprendedores: efectivamente, somos una nación creativa, pero no estamos dispuestos a arriesgar mucho para alcanzar nuestras metas, además de que a veces nos falta ambición y voluntad de competir.

Curiosamente, los mexicanos teníamos la cultura del comercio muy arraigada desde antes de la colonia: la institución del tianguis fue admirada por Hernán Cortés. De hecho, estudios sociológicos muy serios nos muestran que el mexicano es altamente individualista y esto es favorable para que prosperen las empresas, pero debemos encausar bien este individualismo natural del mexicano.

Desde mi punto de vista, la falta de una cultura emprendedora es un problema grave porque un país sin emprendedores estará destinado al fracaso. Para ilustrar este punto pensemos simplemente en Cuba, en la extinta Unión Soviética o en Corea del Norte, como ejemplos de países que barrieron con sus emprendedores y que como resultado de esta “cacería de emprendedores”, sus economías se colapsaron inevitablemente. El éxodo masivo de emprendedores de Argentina y Venezuela nos permite pronosticar el triste e inminente colapso de esas dos economías 7.

El reto más importante en materia económica es la dificultad de crear un ecosistema empresarial que funcione; esto toma décadas. El emprendedor es un recurso sumamente escaso que debemos cuidar y promover, no atacar con impuestos y regulaciones excesivas que desincentivan la actividad económica. Los resultados de este suicidio comercial se ven reflejados en un pobre desempeño económico.

A pesar de que algo hemos avanzado en México en los últimos veinte años 8 , lamentablemente en nuestro país el emprendedor aún enfrenta increíbles obstáculos.

De acuerdo con el Dr. David Konzevik, “el emprendedor es aquel individuo dispuesto a tomar riesgos no asegurables”. En un mundo que cambia vertiginosamente, y que por lo tanto es cada vez más riesgoso, el emprendedor se vuelve cada vez más indispensable. Es imposible concebir una economía moderna sin emprendedores.

Generemos un cambio de mentalidad

Entonces, si queremos contar con más empresas y expandir nuestra economía, es fundamental formar mexicanos con un alto nivel educativo, dispuestos a tomar riesgos, independizarse, trabajar duro e innovar. El éxito no se alcanza de ninguna otra forma.

Para ello, es fundamental impulsar un verdadero cambio cultural que arranque de nuestra cabeza mentalidades que contaminan nuestras acciones y que explican nuestra falta de dinamismo económico y social.

Muchos de los conceptos culturales, ideas económicas, construcciones mentales e instituciones fallidas que tienden a llevarnos al fracaso, son producto de ideas anacrónicas que  han contaminado por siglos la mente del mexicano y por ello mismo son tan difíciles de erradicar.

No obstante, me entusiasma saber que parte de la misión de esta casa de estudios es precisamente erradicar estas nociones; y eso es justo lo que debemos hacer: terminar con las ideas pre-modernas que impiden nuestro desarrollo. Necesitamos reprogramar el “chip mental” de nuestra gente. Estoy convencido que la UAG ha tomado muy en serio esta tarea fundamental del México del Siglo XXI.

Para lograr nuestro objetivo, es fundamental mantener lo que llamo un optimismo activo. A pesar de que esta transformación en la mente colectiva suele darse en periodos muy largos, Corea del Sur 9 , Taiwan, Hong Kong, Singapur y más cercanamente, Chile, nos demuestran que el cambio cultural se puede lograr en una generación. Pero esto conlleva un esfuerzo notable de escala nacional.

El cambio que buscamos, requiere de líderes que entiendan el reto y que estén dispuestos a enfrentarlo. Por ello, México necesita formar gente capaz de ver mucho más allá de lo inmediato e imaginar un futuro grande para nuestra nación.

Estoy convencido de que es momento de sumar esfuerzos para resolver el grave problema de liderazgo que padecemos. Las empresas y las universidades constituyen una fuerza poderosa para lograr un cambio social, pero no podemos hacerlo solos.

La creación de valor social compartido por parte del sector empresarial, educativo, gobierno y sociedad civil, puede convertirse en un verdadero círculo virtuoso que nos ayude a lograr  el  cambio de mentalidad que buscamos.

Además de los liderazgos industriales que nosotros los emprendedores generamos naturalmente, México requiere de buenos liderazgos políticos y sociales: me refiero a aquellos que inspiran a la sociedad, al actuar con visión, capacidad, transparencia y responsabilidad.

Sin embargo hoy vemos que en nuestro país el liderazgo político es uno de los espacios más desprestigiados, lo que ha provocado un alejamiento de la sociedad hacia los temas de la República. Pero siempre he pensado que no podemos dejar la política exclusivamente en manos de políticos.

El desapego de la ciudadanía hacia la política ha sido causado por el oportunismo, la improvisación y la miopía que  provocan la falta crónica de resultados efectivos del gobierno, a todos los niveles.

Por lo tanto, si los liderazgos nos permiten impulsar un verdadero cambio cultural y construir una visión de futuro compartida, entonces la detección, formación e impulso de líderes constituye un aporte decisivo al desarrollo. En respuesta, he decidido impulsar el programa KYBERNUS, palabra griega que significa timonel y cuyo objetivo es ayudar a construir una nueva cultura de liderazgo político y social basada en valores 10 .

Conclusiones

En México no tenemos más tiempo que perder: debemos inculcar en nuestros jóvenes una cultura de respeto a la ley, del esfuerzo,  innovación, independencia y la voluntad de tomar riesgos. En un mundo conectado y cada vez más globalizado es menos relevante el conocimiento puntual de los datos y se torna más importante la capacidad de razonar, imaginar y crear.

Las condiciones económicas globales cambian cada vez más rápido y tenemos poco tiempo para actuar. La economía global experimenta movimientos estructurales muy profundos que pueden impulsarnos o hundirnos. Por eso, hoy más que nunca, México requiere líderes que asuman un fuerte compromiso  con el cambio de mentalidad indispensable para lograr el desarrollo.

Los emprendedores y la comunidad universitaria de la UAG sabemos muy bien que la riqueza no se produce por decreto: requiere de un entorno propicio para la multiplicación del talento y de las empresas. México merece ser un jugador de peso en la economía global, tiene todo para serlo. Con los liderazgos adecuados podemos lograrlo, trabajemos juntos en construirlos.


1 Si leemos los discursos previos del actual ministro de finanzas griego, podemos constatar su falta de convicción para que su país permanezca en esta unión monetaria.

2 Ucrania y Rusia empiezan a retirar sus tropas de la zona en conflicto, aunque la anexión de la Península de Crimea ya es un hecho.

3 The Great Degeneration: How institutions decay and economies die, Niall Ferguson, The Penguin Press.

4 La deuda total mundial como porcentaje del PIB global alcanzó en junio de 2014 un terrible 286%, llegando a los US$200 billones (millones de millones).

5 Por ello la importancia de desarrollar programas como Kybernus, para impulsar el liderazgo político, “desde lo local”.

6 El problema de la delincuencia se ha convertido en uno de los más graves del México actual. La tasa anual de homicidios se ha duplicado en los últimos diez años, a 22 por cada 100,000 habitantes, de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen.

7 Ambos casos son muy tristes, especialmente el argentino, que en menos de un siglo pasó de ser uno de los países más desarrollados, a uno de los más atrasados en su economía. Por otro lado, en un artículo reciente en la prensa internacional, se habla del éxodo de emprendedores brasileños, aunque no considero que los problemas que enfrentan los emprendedores en Brasil se asemeje a los que se padecen en Venezuela o Argentina.

8 Especialmente a partir de la promulgación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que llevó a México a convertirse en una potencia exportadora, lo que se refleja en un valor anual de exportaciones que alcanza los US$400,000 millones –cabe destacar que un 90% de esta cifra corresponde a exportaciones no-petroleras.

9 Por cuestiones de negocios, a mí en lo personal me ha tocado atestiguar el notable avance económico de Corea del Sur en los últimos cuarenta años, por ello me queda claro que es posible lograr salto al desarrollo.

10 www.kybernus.org