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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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Lo inevitable

Lo inevitable

Comparto en este espacio mi artículo de opinión publicado en los diarios El Financiero, El Horizonte y El Informador.

Este artículo es especialmente relevante para los jóvenes: los invito a pensar en las próximas tres décadas. En los últimos meses he estado hablando de este tema en distintas universidades alrededor de México. Muchos de ustedes desarrollarán sus carreras en ese lapso y vale la pena detenerse unos momentos a reflexionar sobre lo que puede ocurrir.

Hay tendencias que son inevitables y si las consideramos, estaremos mejor preparados para lo que viene. Muchos de ustedes tendrán un futuro brillante, pero eso depende en gran medida de las decisiones que tomen hoy. Me refiero a cuestiones importantes como ¿qué voy a estudiar?, ¿dónde voy a trabajar?, ¿en qué ciudad me conviene vivir?, etc.

Ya en muchas ocasiones he hablado de la importancia de encontrar tu “elemento”, pero además de ello es una ventaja considerar cómo será el futuro. Para ello, recomiendo la lectura del libro, “The Inevitable” de Kevin Kelly, que nos habla de doce fuerzas tecnológicas que darán forma al porvenir.

Cada uno de nosotros debemos decidir cómo vamos a aprovechar estas tendencias inevitables, de lo contrario, podríamos ser destruidos por ellas. El mundo ha cambiado notablemente en las últimas tres décadas y las fuerzas que impulsan este proceso se van a acelerar.

Aunque en la traducción literal de los términos al español se pierde parte del significado, las doce tendencias a las que se refiere el autor son: convertirse, conocer, fluir, apantallar, acceder, compartir, filtrar, re-mezclar, interactuar, seguir, cuestionar y empezar. Comentaré cinco de estas tendencias, las más importantes. En todo caso, recomiendo a mis lectores adquirir esta obra.

(1) Convertirse (“becoming”)

Todo requiere energía y orden para mantenerse, los físicos le llaman entropía. Hoy esto aplica más que nunca: todo lo que nos rodea se hace obsoleto rápidamente.

El sistema que controla nuestros celulares se renueva continuamente. Las aplicaciones contenidas en estos dispositivos lo hacen diario. Pero si actualizas tu celular, probablemente tendrás que hacer lo mismo en tu computadora donde respaldas tu información y eso a su vez desencadena otra serie de actualizaciones.

Entonces, todo a nuestro alrededor se encuentra en “actualización” constante y se convierte en algo distinto. Antes, para poner al día nuestras computadoras teníamos que ir a la tienda y comprar una cajita que contenía la renovación del software —en una antigua tecnología de almacenamiento conocida como diskettes—. Hoy esto es automático, constante e inevitable.

Vivimos en un mundo en el que el software empieza a gobernarlo todo y cambia cotidianamente, por lo que ningún producto está totalmente terminado, todo está en “versión beta”. Tendremos que acostumbrarnos a vivir, cada vez más, en un mundo inacabado. Para muchos, esto resulta incómodo, pero no se modificará.

(2) Conocer (“cognifying”)

No hay tendencia más relevante que la que se basa en la Inteligencia Artificial (IA). Sobre todo si ésta es cada vez más barata, poderosa y ubicua. No hay nada con mayores consecuencias que un aparato “tonto” que adquiere inteligencia y es capaz de responder de manera autónoma a su entorno.

Sin duda las consecuencias de esta tendencia serán mucho más profundas que la industrialización misma. Recientemente, tuve la oportunidad de platicar con Kevin Kelly y me comentó que “dentro de veinte años, voltearemos la vista atrás y diremos, ¿quién hubiera vivido en el año 2017 que fue cuando la Inteligencia Artificial empezó a despegar?”. Vivimos tiempos fascinantes.

La promesa de la IA llevaba más de seis décadas sin cumplirse, pero tres desarrollos recientes han logrado su consolidación: (1) computación en paralelo a través de “la nube”, (2) Big Data, es decir, grandes cantidades de datos contenidos en sistemas de información cada vez más eficientes y (3) mejores algoritmos que hacen mucho más eficientes los procesos.



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Tomemos por ejemplo a DeepMind, un sistema que se aplicó a practicar los video-juegos de los años 80’s, como Pinball. A DeepMind no se le enseñó a jugar estos video-juegos sino a aprender a jugarlos por sí mismo. Otro ejemplo actual es Watson, que más que una supercomputadora, es un sistema complejo de máquinas conectadas alrededor del mundo que desarrollan Inteligencia Artificial.

Hoy Watson se aplica en distintos campos, uno de ellos es la medicina: se ha convertido en un experto en el diagnóstico del cáncer de pulmón y su conocimiento pronto se extenderá a muy distintas ramas de esta ciencia. Watson pronto será capaz de diagnosticar casi cualquier enfermedad mejor que el promedio de los médicos con experiencia.

Bajo este escenario, ¿qué porvenir le queda a los médicos y a muchas otras ocupaciones? Se estima que el 40% de las profesiones desaparecerán en las próximas tres décadas —los oficios enfrentan un riesgo mayor—. ¿Esto implica que nuestro futuro económico está en peligro? No necesariamente. Aunque cierto porcentaje de las profesiones actuales dejarán de existir, nacerán muchas otras, de la misma forma que tras la Revolución Industrial surgieron miles de ocupaciones que previamente eran inconcebibles. ¿Cuáles serán las profesiones del futuro? No lo sabemos, los jóvenes deben estar muy atentos a las oportunidades que se presenten.

Al revisar una página de anuncios clasificados vemos que hoy tenemos profesiones que hace tan solo diez años no existían, como: Experto en Comercio Electrónico, Asesor en Marketing Digital, Experto en Big Data, Diseñador Digital, Diseñador de Entornos Virtuales y un largo etcétera.

En un futuro cercano, la IA será como la electricidad a principios del Siglo XX una nueva fuerza omnipresente que lo cambia todo. Precisamente, como hace un siglo, muchos empresarios harán grandes fortunas tomando un producto X para transformarlo a través de IA, de la misma forma que la electricidad se aplicó a toda clase de herramientas manuales y cambió nuestra forma de trabajar y vivir.

(3) Fluir (“Flowing”)

Internet es la máquina reproductora más grande que la humanidad haya conocido. Esta máquina copia cada acción, cada nota, cada letra, cada pixel y cada pensamiento que pasa por ella. De acuerdo con Kelly, “la economía digital fluye sobre este río de copias”. De hecho, nuestra red de comunicación global facilita que cada pieza de información que toma la forma de un bit sea reproducida de manera instantánea.

Hoy, todo es susceptible de transformarse en bits: las ideas, la música, la fotografía, la pintura, unos planos arquitectónicos, el diseño de una máquina, los contratos y hasta el dinero.

La riqueza de la humanidad gradualmente se transforma desde objetos constituidos por átomos hacia objetos virtuales constituidos por bits que fluyen libremente y que no conocen fronteras. En un mundo así, cualquier restricción al comercio es ridícula. Pero, al parecer, es imposible que un populista entienda esto.

De la misma forma en que los átomos se transforman en bits, los bienes materiales se convierten gradualmente en servicios: un automóvil ya no es necesario, ahora tenemos Uber o Lyft. Una habitación de hotel se convierte en una aplicación llamada Airbnb, siempre disponible en la palma de la mano. Hoy nuestra riqueza tiende a fluir, a través de ciudades, regiones y fronteras; y  esta tendencia, también es inevitable.

(4) Apantallar (“screening”)

La invención de la imprenta de Gutenberg lo cambió todo. Gracias a esta innovación surgió el periodismo, la ciencia, las librerías y el imperio de la ley.

El lenguaje se expandió. De las 50,000 palabras existentes en el idioma inglés antes de la invención de Gutenberg, hoy se cuentan más de un millón. La Biblia, el Corán, la Carta de Derechos y las constituciones son documentos que cambiaron nuestra forma de pensar y de vivir. De acuerdo con Kelly, nos convertimos en una “civilización basada en los libros”.

Sin embargo, para bien o para mal, hoy cambiamos los libros por las pantallas: se calcula que en el mundo ya existen más de 5,000 millones de pantallas —y más de 3,000 millones se fabricarán cada año—. Hoy encontramos pantallas en los teléfonos que guardamos en nuestros bolsillos, en los relojes que usamos, en las computadoras de nuestras oficinas, en las calles, el transporte público, los bancos, los museos y hasta en los baños —muchos restaurantes ya te ofrecen una tablet para ver un menú interactivo.

Hoy nos transformamos de “gente de los libros” en “gente de las pantallas”, que ya no busca una verdad inmutable basada en las letras sino que está dispuesta a creer una verdad que fluye a través de los pixeles.



Computadoras


Pero, si nuestra cultura está basada en la autoridad que confieren los libros, ¿qué sucederá con los pilares de nuestra civilización: la literatura, el pensamiento racional, la ciencia y el imperio de la ley?  Los textos en los que se basa nuestra civilización también tendrán que evolucionar y para muestra un Kindle.

En un Kindle caben miles de libros. Los libros se adaptarán a su nuevo medio: las pantallas. Eso les dará fluidez, maleabilidad y fuentes. Los libros serán subrayados, anotados, resumidos y tendrán referencias cruzadas. En este mundo, un libro nunca estará terminado. Con lo que volvemos a la primera tendencia. Todos los libros estarán conectados de alguna forma y eso nos llevará al concepto del “libro universal”. El texto que contiene todos los textos.

(5) Acceder (“accessing”)

Un reportero de TechCrunch recientemente comentó: "Uber, no posee vehículos, Facebook no crea contenido, Amazon (casi) no tiene inventario y Airbnb no controla bienes raíces". Hoy, no es necesario poseer para utilizar. Netflix nos permite ver películas sin tenerlas y a través de un Kindle podemos rentar libros. Con Carrot soy capaz de utilizar un vehículo por unas cuantas horas y devolverlo en un lugar conveniente. Hoy no es necesario poseer nada puesto que todo está en renta, disponible casi instantáneamente y por el tiempo que queramos.

En más de un sentido, acceder es mucho más conveniente que poseer, porque cuando accedo no necesito mantener, reparar, almacenar o limpiar lo que utilizo. Acceder es tan superior a poseer que amplía notablemente las fronteras de la economía.

Acceder se relaciona con otro concepto: la desmaterialización del mundo. La tendencia en las últimas tres décadas ha sido hacer mejores cosas con menos materiales: muchas veces se trata de cosas virtuales que utilizan cero materiales. Esto se acelera en la medida en que la economía migra de las manufacturas a los servicios. Mientras que los productos invitan a la propiedad, los servicios la descartan. Incluso el software hoy se vende como un servicio (“Software as a Service”, SaS): si en el pasado compraba una copia de Photoshop, hoy me suscribo a este sistema y recibo todas sus actualizaciones de manera automática, lo mismo aplicará para todos los productos de software.

Todo estará en renta y por lo tanto, todo se convertirá en un servicio: los autos, las bicicletas, los muebles, el equipo deportivo, los relojes de lujo y hasta las bolsas de mano y las obras de arte.

Estas son sólo cinco de las tendencias que transforman inevitablemente nuestra forma de vida en el Siglo XXI. La tecnología lo modifica todo y el cambio tecnológico se acelerará. Debemos estar preparados para adaptarnos y tomar ventaja, de otra forma, seremos arrasados. Reflexionemos, nuestro futuro depende de ello.

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06.diciembre.17
guadalupe, tantoyuca, veracruz.:

Excelente artículo. Es sumamente importante reflexionar sobre estos cambios que están a la vuelta de la esquina y que ciertamente son inevitables.

05.diciembre.17
cesar, tecamac:

Es fascinante todo lo que nos espera, sólo que ojalá y la juventud de los tiempos que vienen no sea como los de ahora, pues lo que es internet y la tecnología nos han hecho más egoístas y materialistas, haciendo a un lado todo aquello que nos rodea por aquello que jamás podremos tener. Excelente artículo... es tiempo de meditar.

28.noviembre.17
Diego Pérez Morett , Guadalajara :

Gran tema para meditar, meditar, meditar, entender y actuar.

22.noviembre.17
Roberto Cantu, Villahermosa, Tabasco, México:

Una buena reflexión, sin embargo creo que tiene sus agujeros negros. Por un lado debemos de evitar convertirnos en analfabetas tecnológicos, pero por otro lado no debemos de ser obligados a padecer del consumismo que enriquece a los creadores de las tendencias. Por ejemplo, si se administra un “pequeño” negocio con una vieja computadora, la cual hace lo que se necesita que se haga… ¿por qué comprar una nueva? Al final del día la utilidad en términos monetarios será la misma. Tenemos que ser muy selectivos y objetivos al momento de elegir las herramientas que nos mantendrán en el mercado. Finalmente, nuestro existir es tan corto que nunca alcanzaremos a la tecnología en su vertiginoso paso por nuestras vidas.

22.noviembre.17
NESTOR ALVAREZ ARZOLA, monclova coahuila:

Soy Licenciado en Administración de Empresas y estoy más que de acuerdo en que si bien cada día la tecnología supera muchas cosas, ese no es motivo para pensar que ya no hay manera de salir adelante, sino que simplemente debes de adaptarte a ello, a lo nuevo, a la tendencia. Si quieres avanzar te debes adaptar.

17.noviembre.17
Roberto Martinez, Cd. Juarez:

¡¡¡Se ve muy bueno este libro!!! Algo que presentía pero no me había caído el veinte de qué era exactamente, es que vivimos en versión Beta. Siempre he comentado con mis compañeros de trabajo de perder el miedo a equivocarnos o a cometer errores, porque este miedo limita nuestra acción. Y es sólo a través del error que podemos aprender y superarnos. Tener la certeza de que vivimos en versión Beta nos empuja más a perder el miedo a no tener la información completa o no tener la versión validada. Tenemos que tomar decisiones con la poca información y con lo que tengamos disponible para poder avanzar. El escenario ideal no existe y ahora las herramientas no están terminadas, hay que tomar acción y avanzar a través de la incertidumbre.

17.noviembre.17
Erick Mendoza, Ecatepec:

Excelente contemplación.

10.noviembre.17
Roberto, Mexico:

IA está revolucionando la tecnología en diferentes campos: manejo de automóvil sin conductor, las series animadas con mucha facilidad se realizan con un smartphone, etc. Sin embargo veo que en cierto nivel de la población esta accesibilidad está limitada. Es muy importante que esta gente esté preparada, de lo contrario, como dijo Konsevik, van a ser analfabetas de la tecnología. México no debe quedarse atrás. Todos en el grupo deben estar preparados para los cambios, mañana estaremos dando sevicios virtuales de todo lo que hacemos. Hay que empezar. No está lejos.

10.noviembre.17
Luis, Ixtapaluca edomex:

Excelente artículo señor Salinas. En efecto, el cambio tecnológico es sumamente rápido y nosotros debemos adaptarnos a ese entorno ya que si no lo hacemos no lograremos crecer y nuestro futuro no será tan brillante. Para los jóvenes es un reto muy comprometedor y tendrán que romper paradigmas que hoy muchos padres no ven el cambio tecnológico como una nueva forma de vida. Saludos.

10.noviembre.17
Sergio Amaya Santamaría, Rosarito, Baja California:

Como siempre, comentarios vanguardistas del señor Salinas. Aunque estoy por cumplir 77 años, me interesa conocer lo que ocurre en mi entorno y lo que estudian mis nietos y me mantengo activo mediante la escritura. Tal vez algún día alcance a ver mis cuentos en Kindle. Reciban un abrazo cordial.

09.noviembre.17
Jhon David, Valledupar, Cesar, Colombia:

Interesante artículo, valdrá la pena leer el libro. Me pregunto, si la IA busca crear un Dios, a la medida, que se pueda explicar y que todos podamos aceptar como un ente superior, al cual podamos tocar. ¿Quizás se logre resolver el problema de Dios? Me gustaría saber si hay alguna respuesta a la pregunta de dónde venimos, si fuimos creados o evolucionamos como dice la ciencia. Saludos.

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