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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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El camino a la servidumbre

El camino a la servidumbre

Comparto en este espacio mi artículo de opinión publicado en los diarios El Financiero y El Informador.

Vale la pena hacer algunas reflexiones sobre “El camino a la servidumbre”, un magnífico libro que no pierde actualidad, a pesar de haber sido escrito en 1944 por Friedrich A. Hayek, filósofo y economista austriaco.

Debemos considerar que esta obra se publicó en el contexto de grandes pérdidas de libertades económicas, políticas e individuales, ante el crecimiento del socialismo y el fascismo en Europa. Increíblemente, a  pesar de los desastrosos resultados de estos modelos de organización social, constantemente vemos nuevas amenazas a nuestras libertades –que duelen porque destruyen nuestra esencia.

Esta obra de Hayek inicia con un breve recuento histórico y plantea que hacia fines del siglo XVII, cuando las comunidades pasaron de ser organizaciones jerárquicas, sin movilidad social, a sistemas que permitieron a cada persona decidir libremente dónde desarrollarse mejor, se generó un impulso sin precedentes de la actividad económica y científica a nivel mundial.

Apoyado por la energía inagotable que representa la búsqueda del desarrollo personal, este sistema individualista tuvo un impacto notable en la prosperidad de todos los estratos sociales.

El sistema individualista tuvo un impacto notable en la prosperidad de todos los estratos sociales.

Sin embargo, pronto surgió el cuestionamiento de por qué algunos miembros de la sociedad generaban más riqueza que otros y llegaron las ideas colectivistas, que buscaron eliminar las diferencias de ingresos a través de decisiones arbitrarias en una economía centralmente planificada.

No es necesario hacer un recuento de los terribles resultados que trajo a la humanidad el colectivismo, pero vale enfatizar que en términos de producción y creación de riqueza el colapso fue inevitable.

En términos de producción y creación de riqueza, el resultado del colectivismo fue el colapso inevitable.

En cambio, en los sistemas basados en la Libertad Económica, la sociedad –cada uno de sus miembros–  decide qué, cómo y cuánto producir, con base en el mecanismo de información que brindan “en tiempo real” los precios de mercado. Este sistema asigna con rapidez los recursos a donde son más eficientes, en contraste con un sistema centralizado donde un burócrata puede tardar meses en decidir qué, cómo y cuánto producir y enviar a cada grupo de la población.

El planificador central también decide cuánto se debe pagar por los insumos, por los factores de la producción y por el bien final. Es ridículo pensar que una sola persona pueda tener acceso inmediato a la información y a los criterios tan complejos que se requieren para tomar estas decisiones. Todo esto, además de ineficiente, desmotiva el esfuerzo, la productividad y la iniciativa individual.

Resulta que además de ser económicamente ineficiente, la planeación central es incompatible con la democracia, porque para imponer las decisiones del burócrata se requiere suprimir, en gran medida, el estado de derecho —algo que también nos recuerda Milton Friedman, con distintos argumentos, en un brillante ensayo.

Además de ser económicamente ineficiente, la planeación central es incompatible con la democracia.

Bajo un verdadero Imperio de la Ley, es fundamental que se reconozcan los derechos intrínsecos de los individuos, pero ¿cómo podría el colectivismo aplicar leyes generales si busca que personas desiguales tengan los mismos beneficios?  ¡Legislará de manera diferenciada! Además, dado que las circunstancias cambian continuamente, el Planificador Central modificará, una y otra vez, sus prioridades, lo que implicará crear leyes repetidamente e imponerlas por la fuerza, creando autoritarismo y un caos generalizado.

El autor es receptivo a la idea de que es necesaria la seguridad económica para gozar de una verdadera libertad, por lo que considera adecuado un sistema de seguridad social, así como garantizar una protección económica mínima para que las personas puedan enfrentar tiempos adversos.

Es necesaria la seguridad económica para gozar de una verdadera libertad.

Sin embargo, indica acertadamente que el pago por la prestación de un bien o servicio debe ser en función del beneficio que genere a la sociedad. Si ese pago no lo determina el mercado, ¿entonces quién? ¿El burócrata con criterios subjetivos y humor volátil? El funcionario muy probablemente adoptaría criterios erróneos sobre lo que es útil para la comunidad y deprimiría la actividad económica, que es justo lo que ocurrió en la extinta Unión Soviética.

En función de los graves problemas que resultan del colectivismo, Hayek se pregunta quiénes pueden dirigir un sistema con tantas imperfecciones y concluye que tendrían que ser los miembros de la sociedad más primitivos, violentos e ignorantes, ya que personas capaces y educadas tendrán puntos de vista diferenciados y no seguirán el criterio del dictador.

Puesto que el colectivismo requiere unanimidad porque toda la sociedad se debe alinear a las decisiones de un tirano, el régimen tenderá a ser intolerante y represivo –justo lo que se ha vivido en los países socialistas–.  Buscará censurar y controlar los medios de comunicación para desechar cualquier información contraria al mensaje oficial, lo que invariablemente conduce a la parálisis del pensamiento.

El colectivismo buscará censurar y controlar los medios de comunicación para desechar cualquier información contraria al mensaje oficial.

Por el contrario, la independencia, la confianza en uno mismo, la disposición a tomar riesgos, a defender nuestras convicciones personales, la tolerancia y la libertad, son virtudes sobre las que descansa una sociedad individualista. Estos son valores que debemos promover, porque hacen posible el desarrollo de las civilizaciones.

A casi 75 años de haberse publicado, este libro no pierde vigencia. Hoy son muchos los políticos irresponsables alrededor del mundo que ofrecen igualdad, “derechos sociales” y seguridades económicas que evaden la realidad e ignoran los verdaderos costos de sus programas de gobierno.

Estas políticas generan severas distorsiones en la economía, como desempleo a través de salarios mínimos –que no toman en cuenta la productividad del trabajo–, escasez con la aplicación de controles de precios, regulaciones que benefician a grupos afines a un líder, estatizaciones y cargas fiscales que paralizan la economía.

Con todo ello se destruye la cultura del esfuerzo y el espíritu emprendedor, lo que a la larga debilita la actividad productiva y genera una sociedad pasiva, apática, ávida de apoyos del gobierno y reprimida, lo que configura precisamente el camino a la servidumbre.

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19.marzo.18
Jaime Acevedo, México :

¿Por qué no el empresario, el industrial, sectores que se verían más afectados bajo un modelo socialista, invierten su dinero en apoyar a la educación de las masas publicando artículos como éste en los medios, en lugar de donar dinero para apoyar a partidos políticos?

14.marzo.18
Juan Vera, Monterrey, Nuevo León, Mexico:

Considero que la verdadera independencia de un pueblo es la independencia económica. Todos los valores del ser humano orientados para desarrollar, mediante la educación, los alcances de la tecnología e innovación. Los conocimientos jamás tendrán límites de desarrollo en los beneficios económicos que deparan. Fundamentalmente la salud y la inversión de capitales para generar trabajo, el cual es el camino para la verdadera libertad del ser humano y gozar de una vida plena y abundante. La democracia, permite la libre expresión y acciones dentro del marco que establece las reglas para solucionar problemas que aquejan a la mayoría.

02.marzo.18
Efren, CDMX:

"El camino a la esclavitud", by Alexis de Tocqueville... Qué más esclavitud puede tener un hombre que trabajar más horas de las que la ley demanda. Qué más esclavitud puede corromper a un hombre honesto cuando se le privan sus derechos laborales. Pero peor es aquella esclavitud que por el totalitarismo hace de un país libre, una economía que sirve para su gabinete y no para su estado. Llegar a un colectivismo representaría tener las mismas metas, ambiciones y, más importante, cómo tener todo eso si no se tienen las mismas oportunidades. La corrupción en México, empezando por el gobierno, es un mero ejemplo de que hasta las personas con más ética pueden llegarse a corromper por el simple hecho de una sociedad en la que la riqueza se distribuye de manera desigual. El camino a la esclavitud, desde mi punto de vista, empieza con la educación y culmina con las oportunidades que un gobierno puede dar a esa educación. La idea de estudiar para trabajar debería ser temporal si no se cuenta con el capital necesario para emprender. Actualmente emprender conlleva libertad y genera oportunidades de posibles emprendedores a futuro.

01.marzo.18
Julia De León Illescas, Guatemala:

Leí este libro en la Universidad y al leer nuevamente este artículo recordé una vez más por qué me apasiona la libertad: ¡el mejor camino siempre será eliminar el trato igual en el mundo de desiguales! Las reglas igualitarias ocasionan conformismo, falta de progreso e innovación, dejan un camino de hacer cosas incompletas o ineficientes, olvidando que lo mejor está en la competencia individual que eleva al final los promedios totales.

28.febrero.18
Augusto Silva, Oaxaca, México:

No considero que el libre mercado sea la alternativa que se deba de seguir, por lo menos no en México. Es cierto que las "supuestas izquierdas" han fracasado rotundamente, pero esto se debe principalmente a que las sociedades en las que fueron aplicadas dichas políticas proteccionistas no tenían las condiciones de bienestar para que se pudieran llevar a cabo. En el caso del colectivismo, considero que tal forma de autogobierno, como bien menciona es primitiva y es posible, pero sólo en grupos pequeños y quizá poco "civilizados". Por otra parte, olvida que en Estados unidos lo que impulsó su economía durante la gran depresión, fueron las ideas de Keynes aplicadas a una economía colapsada. Otro de los puntos que no tomó en cuenta con respecto a la economía es la educación (que me queda claro que para usted es importante en la práctica). Si bien entiendo que su escrito es un artículo de opinión acerca de un libro (que aun no leo y leeré para comentarle de nuevo), es importante tomar en cuenta que la economía de Libre Mercado ya se ha superado con otras propuestas más loables y quizá mucho más deseables para el pueblo de México. Me daré a la tarea de revisar sus demás artículos, saludos.

28.febrero.18
bladimir Hernandez, san andres :

Me parece que el comunismo y el socialismo jamás van a ser un medio por el cual se viva, o sea, un sistema que funcione.

28.febrero.18
Henry Chavez, Monterrey N,.L.:

Mas claro ni el agua

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