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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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Mejorar nuestro sistema electoral

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A dos semanas de que terminó la temporada electoral, ofrezco mi opinión como un ciudadano más.

Me parece que muchos mexicanos están felices por la finalización de las campañas electorales. Pero no porque estén necesariamente satisfechos con el esfuerzo electoral… sino porque por fin ha acabado el bombardeo inmisericorde de spots de radio y televisión. La “espotiza”, como la han llamado varios, es la expresión más molesta de un sistema electoral que en algunos puntos fundamentales ha perdido el sentido.

México tuvo buenas razones para cambiar sus reglas electorales después de que en 1976, José López Portillo ganó la presidencia con el 100 por ciento de los votos válidos.

Después de seis reformas, para 1997 teníamos ya un sistema mucho más justo que permitió la alternancia de partidos en el poder por primera vez en la historia de México. Cuauhtémoc Cárdenas ganó la jefatura de gobierno del Distrito Federal en 1997 y Vicente Fox la presidencia en el 2000.

Pero la clase política no pudo estar contenta con lo que se había logrado y siguió haciendo cambios al sistema, pero en reversa, con las reformas de 2007 y 2014. Prohibieron, por ejemplo, la contratación de tiempos de radio y televisión para propósitos políticos y confiscaron sin compensación tres minutos de cada hora de tiempo aire de radio y televisión.

El resultado no sólo ha sido un golpe a las emisoras mexicanas, favoreciendo a las extranjeras de cable e internet, sino que se ha limitado el debate político a lo que cabe en un spot de 30 segundos.

Hemos llegado a absurdos. Contratar un anuncio político en una valla en cualquier lugar es legal pero no en un partido de futbol. ¿Por qué? Porque en los estadios hay cámaras de televisión y sólo debemos ver la propaganda que nos imponen en el tiempo que expropian a los medios.

La nueva legislación tiene muchos otros problemas: censura las opiniones y las críticas, crea reglas complejas que los propios tribunales interpretan de forma contradictoria, promueven incentivos para impugnar todos los resultados, con lo que las elecciones no se resuelven en las urnas por el ciudadano, sino en los tribunales por abogados.

La saturación de anuncios ha tenido consecuencias negativas para todos. La principal es que ha irritado al público que debía convencerse de las propuestas de los candidatos. La popularidad de toda la clase política se ha desplomado en consecuencia.

Los mexicanos ya estamos preparados para la democracia. No necesitamos que nos digan qué podemos o no ver en la televisión. Tenemos la capacidad de escuchar argumentos y tomar nuestras propias decisiones.

Hemos tenido ocho reformas políticas desde 1977 y las dos últimas han empeorado las cosas. Claramente la campaña del 2015 nos mostró problemas que hay que corregir.

Éstas son algunas de mis propuestas:

  • Que los partidos dejen su adicción a los recursos públicos. La financiación pública de los partidos los ha convertido en muchos casos en un negocio más que en un instrumento de unión de los esfuerzos políticos de los ciudadanos.

  • Que se eliminen los spots gubernamentales y se dé una vez más a ciudadanos y partidos la libertad de contratar tiempos de radio y televisión para expresar sus ideas políticas.

  • Que se simplifiquen las reglas electorales. Hoy ni el INE ni los tribunales se ponen de acuerdo en su interpretación.

  • Que se elimine la censura política. Es absurdo prohibir los cuestionamientos entre políticos. Que se introduzcan las mismas reglas de calumnia o daño moral que aplican a cualquier otro ciudadano.

  • Que se elimine la judicialización de los procesos electorales. La actual legislación genera tantos incentivos para impugnar resultados que muy tonto es quien no lo hace.


Son muchos más los cambios que se pueden hacer a la legislación electoral. Pero el punto es que hay que darle libertad al sistema en lugar de atarlo con reglas, prohibiciones y multas. La política es un arte que se ejerce mejor en libertad.

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28.junio.15
Luis Ramirez, Acapulco de Juarez:

De acuerdo con los puntos, habría que cambiar también unas cuantas cosas más al sistema sobre los partidos políticos. 1) Meramente, si para llevar un buen manejo de un municipio, delegación, estado o país, se debería tener más allá de una licenciatura, sin antecedentes penales y que sepa sobrellevar la crítica, pero siento que a los partidos con tal de ganar "territorios" no les importa. Tal es el caso del Sr. Cuauhtémoc Blanco, desde ahí uno se da cuenta que la política es un chiste porque no ponen a alguien competente ni siquiera para dirigir un equipo. Se debería tener un buen currículum, experiencia y sobre todo, una buena actitud para que ser siquiera un buen candidato. 2) Tendría que haber mucha rotación de gente, alguien que ya fue un dirigente (alcalde o gobernador) y sabe que no hizo bien su trabajo, que se lance después para ser diputado o regidor, no debería ser. Si alguien ya fue electo por decisión popular y no llenó las expectativas no debería seguir en un movimiento político ya que se supone que un partido "busca lo mejor para el pueblo", pero viéndolo desde la perspectiva de ellos, es una carrera laboral el estar en el partido filtrando dinero o saltando de partido en partido. 3) Si se supone que un partido siempre está a favor del pueblo y los senadores y diputados abogan por uno por ser los representantes de los estados, ¿por qué sus sueldos están tan bien cotizados pero no de acuerdo al "trabajo" que hacen ellos? Si hacen su trabajo por el bien del pueblo

26.junio.15
Rubén E. Romero Casas, Monterrey, N.L.:

Me parecen muy pertinentes el análisis y las propuestas planteadas. Brevemente me gustaría añadir, si me lo permite, tres más: 1) Menos jugadores, mismo fin común. Una terna con nueve candidatos a un puesto de gobernador, como sucedió en Nuevo León implica no sólo un gasto infructuoso de recursos, sino un hartazgo generalizado. Sería conveniente una primera ronda (sumamente breve y austera) en donde se definan 2 ó 3 jugadores como máximo y entonces echar a andar campañas en donde se trabaje con un fin común: desarrollar y presentar al votante propuestas puntuales, sólidas y diferenciadas. 2) Más tecnología (y ecología) y menos papeleo. Como recién funcionario de casilla, un servidor pudo percatarse del trabajo que conlleva contar hojas (varias veces hasta que todos los números cuadren), además del daño ecológico de trabajar con tanto papel. Debemos aprovechar las ventajas tecnológicas de hoy en día y dar paso al voto electrónico; es posible. 3) Más fondo y menos forma. Al momento de revisar propuestas en las páginas oficiales un servidor se encontró casos en donde ni siquiera estaba cargado el currículo de candidatos a diputaciones u otros cargos públicos. Los partidos políticos siguen empeñándose en vender caras, poses y cascarones vacíos a una ciudadanía que exige información y propuestas genuinas. Reciba un cordial saludo.

25.junio.15
Leticia Domínguez, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas:

Estoy de acuerdo en que debe haber un cambio y concuerdo en especial con su primera propuesta sobre el financiamiento de partidos. Además de que son recursos públicos los que se utilizan para las campañas, se distribuyen de tal manera que se benefician siempre los partidos grandes.

24.junio.15
andres sauco, movil:

Sí, estoy de acuerdo, pues yo creo que tendrían que buscar su propio financiamiento para su campaña y no acceder al dinero del contribuyente y creo que no debería haber tantos patidos, son muchos y a la vez no se hace ni uno.

24.junio.15
Arq.Roberto Saldivar Olague, Zacatecas:

Sí, sólo falta eliminar a los plurinominales, es un absurdo en la democracia y un motivo de corrupción. Todos debemos ser votados sin excepciones. Y por supuesto bajar los subsidios con dinero del pueblo a los partidos en un 50% mínimo. Y QUE EL PRESIDENTE SEA ELECTO CON AL MENOS EL 50% de los votos más uno. Saludos a todos y mil Gracias.

23.junio.15
Edgar Martinez Hernandez , Orizaba , Ver :

Muy cierto y real, la mejora que necesita nuestro sistema electoral, la esencia de este cambio, radica desde mi punto punto de vista en que todos cedan un poco de sus intereses personales y de poder para que mejore nuestro MÉXICO y que este sistema electoral no vaya hacia atrás como hemos visto en los ultimos años. Por eso, PARTIDOS POLÍTICOS, TELEVISORAS, los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, deben pensar más en el ciudadano. Saludos.

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