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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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Estados Unidos no necesita un muro más alto

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Comparto con gusto en este espacio mi artículo de opinión que fue publicado en El Financiero y El Horizonte.

A pesar de numerosos y complejos problemas en la relación bilateral, México es un socio estratégico muy importante para los Estados Unidos, país que a su vez es clave para la economía mexicana. Esto fácilmente se olvida cuando los representantes de los sectores más retrógrados de ambos países se expresan en los medios. Ofrezco algunos datos duros que muestran nuestra realidad.

Nuestro país se ha transformado en una pujante economía abierta de US$1.3 billones (millones de millones) anuales y recientemente sobrepasó a España como la doceava más grande del mundo —se estima que en pocos años superará a la del Reino Unido en términos de paridad de poder de compra.

Si bien es cierto que nuestro país aún enfrenta retos muy importantes, como el de la seguridad de las personas, desde la promulgación del TLC hace veinte años, el comercio entre México y EE.UU. se ha quintuplicado hasta superar los US$500 mil millones al año.

Bilateralmente, la inversión extranjera directa supera los US$100 mil millones, casi un quinto de esta cifra corresponde a proyectos de compañías mexicanas en EE.UU. Me refiero a verdaderas corporaciones globales como Grupo Bimbo, Cemex, América Móvil, Grupo Maseca y Grupo Salinas, entre otros cientos de empresas que también tienen mucho que ofrecer a millones de consumidores en Estados Unidos.

Más de seis millones de empleos en EE.UU. dependen directamente de nuestra relación bilateral —muchos millones más en México—. Desde actividades como el comercio y los servicios, hasta la logística y las finanzas, hoy existen muy pocas industrias que no hayan sido beneficiadas por nuestra alianza. Lo mismo aplica para ciudades y regiones enteras.

Decenas de ciudades, en ambos lados de la frontera, se incorporan gradualmente a esta colaboración estratégica, creando miles de nuevos empleos cada año. Sólo una miopía extrema y obsoleta puede evitar que un verdadero empresario considere la infinidad de posibilidades que facilita nuestra relación bilateral.

Naturalmente, la economía mexicana ha sido profundamente transformada por esta relación, de la misma forma en que está cambiando la economía estadounidense.

Consideremos por ejemplo que hace dos décadas, el 80% de las exportaciones mexicanas se relacionaban con la industria petrolera. Hoy 90% de nuestras exportaciones se clasifican como no petroleras: la mayor parte son manufacturas de calidad mundial. De hecho, la balanza petrolera muestra un déficit para México de US$3.4 mil millones en la primera mitad de este año.

De acuerdo con el Centro Woodrow Wilson, México es el destino principal de las exportaciones de cinco estados de nuestro socio comercial: California, Nuevo México, Texas, New Hampshire y Arizona, de la misma forma en que es el segundo destino para las exportaciones de diecisiete estados más.

Hoy, México se ha convertido en el séptimo productor automotriz del mundo y nuestra industria es una pieza integral de su contraparte en América del Norte: una a una, muchas otras actividades económicas se fortalecen por la enorme complementariedad de nuestras economías.

Aunque parezca increíble, las exportaciones manufactureras mexicanas han superado a las de todos los demás países latinoamericanos de manera combinada. México ha firmado doce tratados de comercio con 42 economías, más que cualquier otro país en el mundo.

Este hecho representa una gran oportunidad para que miles de compañías en Estados Unidos expandan su presencia global, como lo hacen ya cientos de ellas. Para comprender realmente el potencial de esta alianza, es necesario enfatizar que nuestra relación bilateral no es un juego de suma cero: es una situación de ganar-ganar que merece ser llevada a su máximo potencial.

Hoy, para Estados Unidos, México representa mucho más que drogas, crimen y migración irregular. Así es que debemos decirlo con toda claridad: un muro más alto no beneficia a nadie —más que a un puñado de contratistas—. Lo que un verdadero estadista debe considerar con seriedad es cómo vamos a llevar esta relación económica a su máximo potencial, para beneficio de más de cuatrocientos millones de personas.

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04.septiembre.15
Ulises Grajales, noticias:

Excelente artículo, explicó de manera clara y breve, la importancia de la relación comercial entre ambos países. Felicidades.

04.septiembre.15
Rubén Escamilla Montes, Tlaxcala:

¿Hasta cuándo lo entenderán en Estados Unidos? Lamentablemente su población es muy prejuiciosa y los políticos actúan en función de ese sentimiento, con discursos para agradar a ese sector extremista y conservador. Si entendieran que al aprovechar las oportunidades de inversión en México estarían ayudando a que menos gente quiera migrar a su país, porque se generarían muchas más fuentes de empleo... Pero bueno, interesante su blog.

04.septiembre.15
eduardo luna, guadalajara jalisco mexico:

Buenas tardes Lic. Ricardo Salinas. Estoy de acuerdo con sus comentarios, lo que necesita México es tener menos dependencia económica de Estados Unidos, dar educación y crear bienes económicos de tal forma que nuestros compatriotas no quieran viajar a EU y tengan una fuente de ingresos rentable en su propio país, de tal forma que hombro con hombro todos los mexicanos logremos ser la máxima potencia económica mundial en menos de 10 años, ya que es algo posible y alcanzable. Sólo requerimos tener gobernantes que no piensen únicamente en su bienestar personal si no en el de todo su pueblo. Saludos cordiales.

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