La historia de Grupo Salinas sin duda se ha visto influida por la tenacidad, esfuerzo y pasión que, de generación en generación, ha heredado. Ricardo Salinas Pliego (RBS) es también heredero de esta tradición, que aprendió muy pronto en su vida: “Me lanzaron a tierna edad, tenía como unos 8 ó 9 años. Un día estábamos en mi casa, en la tarde y llegó un enjambre de abejas y se posó en el árbol. Entonces, mi tío Guillermo tomó una caja de cartón, pescó las abejas y luego compró una caja de panal. Al rato teníamos un panal y daba miel, después ya eran varios. Dijo bueno, ¿qué hacemos con tanta miel? Pues hay que venderla’. Allí anduve por la colonia con mi carrito, vendiendo miel. Mi papá me hizo unas tarjetas: ‘Vendo miel pura’ y puso allí mi foto. Me daba mucha pena al principio, pero creo que fue una experiencia muy formativa porque finalmente tienes que salir, pero es un esfuerzo importante. Es una experiencia que tengo muy grabada, después las demás aventuras son más de lo mismo: te tienes que lanzar con una idea y persistir, algunas funcionan y otras no. Unas se quedan sobre el camino, y otras tienen éxito.....”
Ricardo Benjamín Salinas Pliego es Contador Público por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. Finalizó su maestría en Negocios por la Universidad de Tulane, y en 1981 se incorporó a Elektra como Gerente de Importaciones. Aprendió todos los aspectos del negocio cuando la empresa se encontraba en una grave situación financiera derivada de la sucesión devaluatoria de los años ochenta. Antes de tomar las riendas de la empresa familiar en 1987, Ricardo Salinas probó su suerte en otros negocios: abrió un restaurante en la ciudad de Monterrey, instaló antenas parabólicas por su cuenta propia, e incluso vendió sistemas de comunicación multilínea a través de una empresa propia. Sucesión y Reestructura de Elektra
En 1987, a la edad de 57 años, don Hugo Salinas Price anunció su retiro y designó a su hijo Ricardo como Director General de Grupo Elektra. El estilo del padre y el del hijo contrastaban. Mientras que Don Hugo fue siempre diplomático, Ricardo tuvo un tono directo, que algunos consideraron un tanto rudo. Ante la incertidumbre provocada por la transición de padre a hijo, muchos fueron los que dejaron la empresa, y otros decidieron quedarse para iniciar la aventura de su vida.